Por primera vez en 15 años el número de analfabetos aumenta en Brasil

Hacía 15 años que el analfabetismo estaba disminuyendo en Brasil, pero en 2012, esa tendencia se ha invertido y el número de analfabetos ha aumentado en 300.000.
En total, el país cuenta hoy aún con 13 millones de personas que no saben leer ni escribir o, en el mejor de los casos, saben sólo escribir su nombre con gran dificultad. La información es del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) que mide cada año los parámetros más importantes de la sociedad.
Desde 1997 no se observaba un aumento del número de personas analfabetas y los investigadores están estudiando el porqué de dicho cambio de tendencia que preocupa al Gobierno porque puede empañar la imagen de un país que, al mismo tiempo, ha dado saltos en la economía y en la recuperación de las clases más pobres.
Por ahora, lo único cierto son los números. Excepto en el sur rico del país el analfabetismo ha crecido prácticamente en todo el territorio, pero es sobre todo en el noreste pobre donde se concentra aún el mayor número de analfabetos. El 53,8% de todas las personas que no saben aún ni leer ni escribir están concentradas en esa región.
María Lucia Viera, coordinadora de la investigación del IBGE, lo resume en estas palabras: “El analfabetismo brasileño tiene una dirección en el país: está concentrado en la población nordestina y en la más anciana”.
El aumento del analfabetismo se da fundamentalmente en las personas entre 40 y 59 años, pero el mayor número de analfabetos se encuentra en los de 60 años. Priscila Cruz, directora ejecutiva de la ONG Todos por la Educación, enfatiza en el diario Folha de São Paulo que la edad adulta es la más resistente a dejarse alfabetizar. “Esas personas buscan la forma de aprender a leer y escribir sólo cuando quieren y tienen tiempo”. Eso, a pesar de que el Gobierno tiene toda una serie de programas y cursos destinados exclusivamente a la recuperación del analfabetismo tanto total como funcional.
Según la investigación, el analfabetismo de los jóvenes es hoy drásticamente menor que el de los adultos. Solo un 1,2% de los de 15 a 19 años, lo que supone un menor índice futuro de analfabetismo adulto.
El gran problema es el abandono escolar en la educación primaria: el 33,5% de la población con 25 o más años.
Otro de los motivos por el que es posible que haya aumentado el número de analfabetos, en vez de disminuir, es el incremento de la esperanza de vida, concentrándose el analfabetismo en los grupos de edad más elevados.
Sin embargo, los años no han sido un impedimento para quienes han querido aprender. Es el caso de dos hermanas gemelas de Matto Grosso, en medio de la selva, que al cumplir 70 decidieron empezar a ir a la escuela. Según ellas, se dieron cuenta de que no poder leer equivalía a “estar ciegas”. Hacían diez kilómetros diarios por el bosque para asistir a clase y como no tenían cuadernos escribían en los márgenes blancos de las libretas de sus nietos, quienes hacían las veces de maestros.
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