Más de 165 mil personas dispuestas a viajar a Marte sin retorno

Más de 165 mil voluntarios de distintos países presentaron solicitudes para participar en una misión sin retorno al planeta Marte en el marco del proyecto Mars One, según la página web de los organizadores, en información recogida por la agencia Ria Novosti.
Mars One cerrará el 31 de agosto la convocatoria y procederá a seleccionar a los candidatos que participarán en la segunda ronda del concurso.
Se prevé que para julio de 2015, un jurado elegirá a 24 voluntarios que se entrenarán en grupos de cuatro hasta el inicio de la misión en 2023.
La primera expedición costará 6 mil millones de dólares, las posteriores, 4 mil millones cada una. Los organizadores planean vender los derechos para la transmisión de la vida de los colonizadores del Marte para obtener suficiente financiación del proyecto.
Los voluntarios dispuestos a abandonar la Tierra para siempre proceden de Estados Unidos (la mayoría de las solicitudes), China, Brasil, India, Rusia, Reino Unido y otros países.
El perfil de un “marciano” medio es el de un hombre mayor de 18 años, sociable, decidido, creativo, que habla inglés y se adapta fácilmente a los cambios.
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Planean construir un hotel 'desbalanceado' en un acantilado de Lima, Perú

Por Hiufu Wong, CNN

(CNN) – Algunos arquitectos compiten por hacer los edificios más altos, otros compiten en la forma de esos edificios.
Después del hotel "Donut" de China (también conocido como el Sheraton Huzhou Hot Springs Resort) fuera presentado este mes, otro asombroso diseño ha sido anunciado, de también con un gran hueco en la mitad del edificio.
Diseñado por la firma española OOIIO, el hotel Unbalance (desbalance; el nombre de trabajo del proyecto) parece ser un portarretratos en el borde de un acantilado en Lima, Perú.
“Lima no tiene un edificio icónico representativo que permite que los más de 8 millones de habitantes sean conocidos en todo el mundo”, le dijo a CNN Joaquín Millán, director de OOIIO.
“Queríamos crear algo radical, fuerte. Un punto de referencia, un edificio que te haga pensar, una forma que mueva tu imaginación”.
“Ahora sabemos que tan pronto como haces algo tan radical como en un lugar tan dominante va a haber mucha gente que lo odie. Y también algunos que lo van a amar”.
“Eso es lo que queremos: hacer que la gente hable de arquitectura, y qué hacer y qué no hacer con el paisaje urbano de Lima”.


Una apuesta arriesgada
Tomando un espacio entre el océano Pacífico y la ciudad, la forma única del hotel Unbalance le permite a la gente que está detrás del edificio que no se van a perder de la vista del mar.
El ambicioso y arriesgado sueño, no obstante, será cumplido con la ayuda de un inversionista igualmente ambicioso y arriesgado.
Afortunadamente para OOIIO, una inversionista privado latinoamericano, a quien la compañía no quiso nombrar, estaría complacido con el diseño.
“No sabíamos si iba a reaccionar bien ante una propuesta tan fuerte”, dice Millán. “De hecho teníamos una opción B lista por si acaso, pero nunca tuvimos que mostrarla”.
“Después de un largo silencio el inversionista empezó a decir cosas buenas del proyecto, y le ve el potencial económico al diseño. ¡Ahora está enamorado del proyecto!”.
El diseño todavía está en su etapa de desarrollo y nada se ha confirmado, así que no se cuentan con fechas de construcción o lanzamiento.
De ser aprobado, el Unbalance sería tanto hotel como centro de convenciones, con 125 habitaciones, salones de conferencias y espacios de exhibición.
El diseño interior incluirá “algunos espacios de fachadas no verticales, un corredor espectacular y restaurantes en el techo”, dice Millán.
Entre otros extravagantes diseños de OOIIO están el Puente Peatonal Miraflores-Barranco, que se asemeja al cristal peruano, y la iglesia de Valer, una iglesia de madera para una aldea noruega.

¿Saludaste a Saturno? La NASA captó tu fotografía desde el espacio

Por Todd Leopold
(CNN) — ¿Recuerdas cuando todos saludamos a Saturno el mes pasado mientras la nave espacial Cassini-Huygens nos tomaba una fotografía? Bueno, la NASA finalmente reveló la película; y puedes ver todo nuestro mundo.
Bueno, al menos un buen pedazo de este.

Las personas compartieron más de 1,400 imágenes de ellos mismos como parte del evento Saluda a Saturno del 19 de julio, que fue organizado por la misión Cassini de la NASA. Este martes, la agencia espacial lanzó un collage de esas imágenes, que (desde cierta distancia) parecen la porción del Hemisferio Occidental de la Tierra que Cassini captó en ese momento.
Sin embargo, si haces zoom, puedes ver a personas comunes y corrientes mientras expresan su unidad con el sexto planeta más cercano al Sol y que tiene anillos. (La versión en completa resolución está aquí).
“Hola Cassini”, dice un mensaje escrito con tiza en una fotografía.
“Gracias por ayudar a que la Tierra me saludara hoy. Con amor, Saturno”, se lee en un señalamiento en otro mensaje.

La NASA también está agradecida.
“Gracias a todos ustedes, cerca y lejos, viejos y jóvenes, que se unieron a la misión Cassini para conmemorar la primera vez en la que los habitantes de la Tierra fueron avisados con anticipación de que nuestra fotografía se tomaba desde distancias interplanetarias”, dijo la científica del proyecto, Linda Spilker, en un comunicado del Laboratorio de Propulsión Jet de la NASA.
“Aunque la Tierra es demasiado pequeña en las imágenes que Cassini obtuvo para distinguir a cualquier ser humano, la misión creó este collage para que pudiéramos celebrar a todas las manos que saludaron, a las patas levantadas, rostros sonrientes y obras de arte”.
Las imágenes provinieron de 40 países. Las personas utilizaron una variedad de tecnologías para transmitirlas, incluidas Instagram, Google+ y el correo electrónico.
Cassini tomó una fotografía de la Tierra como parte de una serie más grande de imágenes que recolectó de Saturno. Los científicos están ocupados y se dedican a reunir el mosaico de colores del sistema Saturno, que esperan tarde al menos varias semanas más en completarse. Los científicos que estudian los anillos de Saturno examinan detenidamente los datos infrarrojos y de luz visible obtenidos en esa campaña.
El proyecto se originó debido a que la nave espacial Cassini-Huygens, que fue lanzada en 1997 y ha estado en órbita alrededor de Saturno desde 2004, iba a tomar fotografías del planeta y sus anillos en un eclipse solar. Gracias a varios arreglos cosmológicos, la Tierra fue visible en el universo infinito.
Sin embargo, esta fotografía de la Tierra no revela mucho científicamente, sino que era una oportunidad rara, señaló la NASA en julio.
“Desde que comenzó la Era Espacial, solo ha habido dos imágenes de la Tierra desde el exterior en el sistema solar”, dijo la agencia.
Y ahora, hay más; y una que muestra a muchos de nosotros.
Esperamos que no hayas parpadeado.

El estrés puede ser la causa de tus antojos

Por Amanda Enayati
(CNN) — ¿Qué tienen en común los adictos a las drogas, las personas que están constantemente a dieta y los niños que viven en hogares conflictivos? Más de lo que podrías imaginar.
El estrés puede jugar un papel perjudicial al desencadenar un círculo vicioso en el que las personas se sienten abrumadas por impulsos incontrolables y distraídas por sentimientos negativos que, a su vez, desencadenan ciclos subsecuentes de recaídas, atracones y fracasos.
A lo largo de tres décadas de carrera, Rajita Sinha, psicóloga y directora del Centro para el Estrés en Yale, ha buscado entender los procesos que yacen debajo de esos ciclos de estrés con la esperanza de prevenirlos algún día.


La danza de los sentimientos humanos

Para Sinha, todo empezó con los sentimientos. Tenía nueve años y vivía en su natal India cuando empezó a practicar danza tradicional india, que se concentra principalmente en experimentar y expresar los sentimientos. Las bailarinas indias recurren a los gestos y a los ademanes para contar la historia de la vida sagrada de las personas.
“La danza me unió a los poderosos efectos de nuestros sentimientos”, recuerda.
Sinha practicó esta forma de arte durante la universidad, cada vez se sentía más fascinada por la forma en la que el cerebro y la fisiología afectan a los sentimientos y cómo estos motivan la conducta.
Inició su carrera trabajando con los sentimientos individuales como la ira y la tristeza. Examinaba la forma en la que afectan al cuerpo y cómo cambian nuestra respuesta a los diferentes estímulos del ambiente. Lo que observó entonces fue que la gente generalmente no tiene sentimientos puros, es decir, que no solo sienten ira o temor, sino que a menudo presentan una combinación de sentimientos.
“Si les preguntabas cómo se sentían, decían que estaban estresados o molestos”, dice. Se dispuso a entender cómo interactúan los sentimientos, tanto para protegernos como para provocar el estrés que puede agotarnos.


El hábito de las adicciones

En 1994, Sinha dirigía la unidad de tratamiento para el abuso de sustancias en Yale. Como directora clínica, estaba haciendo investigaciones acerca de los tratamientos cognitivos conductuales con los que se enseñaba a los adictos en recuperación a identificar los problemas y a superar la ansiedad.
Aunque las investigaciones demostraron que estas habilidades funcionaban, solían tener efectos modestos; se beneficiaron varias personas, pero no eran muchas.
“Estudiaba a esos grupos en mi clínica y notaba que los mismos individuos regresaban una y otra vez”, recuerda Sinha. “Me decían: 'ya sé qué tengo que hacer, tengo las habilidades, pero cuando estoy allá afuera y algo pasa, simplemente no puedo evitarlo'”, cuenta.
“El principal reto con las adicciones es, desde luego, la recaída; me dispuse a entender qué provoca la recaída; qué provoca que esas conductas regresen”, dijo.
Se hizo evidente que con frecuencia había un momento en el que alguna clase de reto o detonante impedía que la persona en recuperación tuviera acceso a sus recursos cognitivos. La forma en la que los sentimientos inundaban a la persona aumentaba de alguna forma el riesgo de recaída.
En cada caso, Sinha observó que el estrés jugaba un papel esencial en la pérdida del control. Estaba claro que Sinha y sus colegas no podían estar allá afuera con cada persona durante su recaída, pero se dispusieron a reproducir la conducta en un laboratorio.
“Empezamos a llevar al laboratorio a personas adictas en recuperación y les presentábamos una serie de retos en experimentos controlados. Descubrimos que cuando los individuos adictos están bajo estrés, quieren volver a consumir drogas casi automáticamente”.
La investigación empezó a delinear el patrón de la necesidad de consumir drogas inducida por el estrés, tanto para quienes se encontraban en las etapas tempranas de su recuperación como para quienes estaban consumiendo activamente. No solo los altos niveles de ansiedad y sentimientos negativos provocaban que los adictos en recuperación buscaran un alivio del estrés, sino que el estrés incrementaba la necesidad de consumir la droga.
Los experimentos subsiguientes demostraron que el estrés jugaba un papel importante en la pérdida del autocontrol en una gama de conductas, como en la adicción al juego o el consumo de tabaco, alcohol y comida.
“Empezamos a estudiar el cerebro para ver qué estaba pasando y descubrimos que durante esos periodos de excitación, se activaron las regiones del cerebro que controlan los hábitos”, dice Sinha.
Ella y sus colegas dedicaron mucho tiempo a desentrañar este mecanismo en un intento por descubrir cómo romper el ciclo de las adicciones.
“Tenemos muchos hábitos que son muy importantes para la supervivencia. Es una respuesta evolutiva muy arraigada que proviene de la necesidad primitiva de reaccionar rápidamente. Es muy difícil romper ese vínculo”, señala.
Las drogas, la comida y las conductas habituales tienen un efecto directo en la biología del estrés. Es un modelo de prealimentación, señala Sinha. Sus investigaciones han demostrado que el estrés provoca más estrés. Esto es particularmente preocupante porque existe una relación directa entre el estrés, la ansiedad, la depresión y las enfermedades crónicas.
“Ahora estamos estudiando los medicamentos y las intervenciones que reducen el estrés y la promoción de hábitos”, dice.


El estrés y el cerebro

Aunque desde hace mucho sabemos que hay una conexión entre las adicciones y el estrés y que el estrés puede hacernos más susceptibles a las enfermedades crónicas, hace poco tiempo empezamos a entender sus mecanismos biológicos.
Ese estrés desencadena la respuesta evolutiva de “pelear o huir”, por lo que todo el cuerpo se prepara para moverse rápido para salir del peligro. Como parte de esta excitación, el cuerpo libera la hormona del estrés —cortisona— y se estimula por medio de nuestras reservas de energía, con lo que se libera glucosa e insulina para que los músculos tengan energía para lidiar con el estrés.
Las sustancias como el alcohol, la nicotina y la cocaína —y los alimentos altos en grasas y calorías— pueden modificar poderosamente el sistema del estrés. Cambian las vías que sigue nuestro estrés y afectan la forma en la que podemos controlar nuestra reacción.
La zona del cerebro más vulnerable al estrés, incluso al estrés en la niñez temprana, es la corteza prefrontal, que es crucial para la homeostasis o estabilidad metabólica y para la supervivencia y la adaptación.
“La corteza prefrontal también es una región importante para las actividades autorreguladoras de todas clases, tanto sentimentales como cognitivas, e incluye el control de impulsos y la regulación de los sentimientos, de la cognición y los deseos”, dice Sinha.
El ataque constante del estrés agota nuestra capacidad para contrarrestar los deseos potencialmente poderosos, como la necesidad de consumir sustancias o alimentos adictivos. También puede decaer el control sobre las conductas impulsivas o peligrosas. Esta dinámica provoca que los niños que viven en ambientes conflictivos y que las personas que tienen adicciones estén en mayor riesgo.


Aquí termina la responsabilidad

La clínica del Centro para el Estrés de Yale ofrece cuidados de salud tanto conductual como física que incorpora intervenciones tradicionales como medicamentos y terapia con terapias alternas como el yoga, la meditación reflexiva, la acupuntura y la biorretroalimentación.
“Estamos descubriendo que las intervenciones para reducir el estrés, como la meditación reflexiva, pueden ser sumamente útiles para influir en el ciclo del estrés”, señala Sinha. “Sin embargo, la dificultad estriba en que la meditación por sí sola puede no ser suficiente para ayudar a los individuos adictos”, asegura.
El trabajo de Sinha, que comenzó con la interacción entre el estrés y la conducta adictiva, finalmente se extendió a la gama de adicciones conductuales como la adicción a la comida, al juego o al sexo. También empezó a observar los efectos del estrés en conductas motivadas como el ejercicio y una alimentación adecuada.
En este momento, está particularmente interesada en la adicción a la comida; está preocupada por la epidemia de la obesidad y por el impulso de comer originado por el estrés.
Sinha coincide en que son muy importantes las intervenciones sociales y de salud pública. Cuando se implementó el impuesto a los cigarrillos y se prohibió fumar en lugares públicos, hubo un descenso marcado en el consumo. Sin embargo, sigue habiendo una cantidad considerable de fumadores.
“Además, no puedes prohibir realmente el alcohol y los alimentos altos en grasas. La responsabilidad es de cada individuo. Lo que me interesa es la conexión entre el estrés y el comportamiento, el encontrar formas de fortalecer la mente y el cuerpo para que podamos resistir a las enfermedades mentales y físicas”, dijo.
Sinha no ha bailado mucho últimamente. “Estoy completamente comprometida con mi trabajo”, dice. “Sin embargo, me parece interesante que lo que bailé durante mi niñez y juventud se volvió la piedra angular de mi trabajo, la forma en la que eso moldeó mi carrera”.
Además, Sinha se encuentra en un consultorio clínico en el que recurren al yoga y a la reflexión; a menudo se siente como si hubiera cerrado el círculo porque “parte de la danza clásica india se basa en los principios del yoga”.
De forma particular, dice, ha sido un viaje interesante e inesperado de vuelta a casa.

¿Realmente leer con poca luz daña la vista?

Claudia Hammond
Columnista, BBC Future


Si alguna vez lo pillaron leyendo con poca luz o con una linterna bajo las cobijas cuando ya tenía que estar dormido, probablemente le dijeron que forzar sus ojos le dañaría la vista. O quizás oyó decir que era fácil saber cuáles eran los niños estudiosos en el colegio pues los que se la pasaban con las narices en un libro tenían que usar anteojos.

Pero si consulta la web, descubrirá que aparentemente es un mito.
¿Fin de la historia? No precisamente.
Cuando uno explora un poco más y revisa la evidencia científica, el cuento es más complejo.

Empecemos por lo básico
Quien sufre de miopía puede ver bien lo que está cerca pero lo que está lejos, como el número de un bus o un menú de un restaurante en un tablero, se ve borroso. Usar gafas o lentes de contacto resuelve el problema, pero no responde la pregunta de por qué hay quienes se vuelven miopes en la infancia y otros no.
Nuestros ojos están ingeniosamente diseñados para ajustarse a diferentes niveles de luz. Si uno está tratando de leer en la penumbra, las pupilas se dilatan para dejar entrar más luz por las lentes a nuestras retinas. Las células de la retina, llamadas conos y bastones, usan esa luz para pasarle información al cerebro sobre lo que se puede ver.
Si uno está en un cuarto oscuro por ejemplo, ese proceso permite que uno se vaya acostumbrando gradualmente a lo que inicialmente parece oscuridad absoluta. Y al prender la luz uno se encandila, hasta que las pupilas se reajustan.
Lo mismo pasa si uno se esfuerza para leer un libro con luz baja o cuando uno mira algo de cerca, como un bordado: el ojo se ajusta, los músculos alargan el área conocida como la cámara vítrea, la parte gelatinosa del glóbulo ocular que se encuentra entre la lente y la retina.

Líneas borrosas
Desafortunadamente, no hay estudios que hayan examinado los efectos a largo plazo de leer en la oscuridad. Así que hay que consultar los estudios sobre factores diferentes y tratar de darle sentido a la información.
La mayor parte de la investigación y el debate sobre la miopía se concentra en los efectos de mirar cosas de cerca -lo que los investigadores llaman trabajo cercano-, en vez de las consecuencias de leer con mala luz.
Un estudio británico de 2011, por ejemplo, encontró que el trabajo cercano puede influir en el inicio de la miopía en adultos pero su efecto es mínimo comparado con factores como el peso al nacer y si las madres fumaron durante el embarazo.
Hay regiones en el mundo con una alta prevalencia de miopía, como el este y sureste de Asia donde entre el 80% y 90% de los alumnos que terminan el colegio sufren de miopía, lo que lleva a los investigadores a preguntarse si las largas horas que los niños pasan estudiando podrían ser la causa del problema.
Sin embargo, cualquier diferencia geográfica en la incidencia de miopía puede reflejar más bien diferencias genéticas, y hay evidencia abundante de que los genes son un factor clave en términos de miopía. Si ambos padres la sufren, hay un 40% de probabilidad de que el hijo también. Si tienen buena visión, el riesgo cae a apenas un 10%.
La manera clásica de estimar cuánto contribuyen los genes a una afección o enfermedad es comparando mellizos y gemelos. Un estudio llevado a cabo en Reino Unido demostró que el 86% de los resultados de las mediciones en exámenes de los ojos pueden explicarse por factores genéticos.
Pero, como señalan los autores, eso no significa que se pueda ignorar el efecto del entorno. Se puede argumentar por ejemplo que padres estudiosos alientan a sus hijos a ser iguales, así que todos terminan necesitando gafas. Eso haría que la asociación genética pareciera más sólida de lo que realmente es.
O quizás algunos chicos heredan una susceptibilidad a problemas oculares, que luego se activa con el esfuerzo que hacen con los ojos cuando son jóvenes.
Donald Mutti y sus colegas en Estados Unidos trataron de aclarar eso en un estudio hecho en California, Texas y Alabama. No encontraron evidencia de una susceptibilidad genética y notaron que los hijos de miopes no pasaban más tiempo leyendo que otros chicos. La herencia, insistieron los autores, era el factor más fuerte.

Un alivio luminoso
No obstante, considerando de nuevo los posibles efectos del entorno, hay un conjunto de estudios intrigantes que han explorado el efecto de la brillante luz del día.
Es posible que no sea tan importante el tiempo que se pasa frunciendo los ojos con un libro como el que se pasa frunciéndolos bajo el sol.
El estudio de miopía de Sídney les hizo seguimiento a 1.700 chicos de 6 y 12 años de edad que vivían en Australia y encontró que entre más tiempo pasaran jugando afuera, menos probable era que se volvieran miopes.
Una revisión sistemática de estudios que incluyó los de Australia y Estados Unidos encontró un efecto generalizado protector de pasar tiempo afuera, particularmente para las poblaciones de Asia oriental.

¿Por qué ayuda la luz del día?
Solía pensarse que hacer deportes le enseñaba a los niños a enfocarse en objetos distantes pero en este estudio no importaba qué estaban haciendo con tal de que los iluminara la luz natural. Eso parecía proteger los ojos de algunos niños de las horas que pasaban leyendo o estudiando.
Los autores creen que el beneficio de estar a la intemperie es el efecto que tiene la luz del día en la profundidad de campo y la habilidad de enfocar la vista claramente. Incluso sugieren que una exposición superior de lo normal a la luz del día podría estimular la producción de dopamina, lo que podría tener un efecto en el crecimiento del ojo. Esa hipótesis no ha sido puesta a prueba pero si se demostrara podría explicar la baja incidencia de miopía en Australia.

Cuando se oculta el Sol
Con tal variedad de estudios, ¿qué se puede concluir?
La genética sin duda alguna tiene un impacto importante en la tasa de miopía, pero la evidencia sugiere que los factores ambientales también juegan un rol que no se puede desestimar todavía. Después de todo, no importa cuán pequeño sea el efecto que tenga, es más fácil cambiar el entorno que los genes.
Lo mejor que podemos decir en este momento es que jugar afuera parece ser beneficioso para los ojos y que quizás los niños pequeños deben estudiar con buena luz para evitar forzar los ojos.
En lo que se refiere a los adultos, todos los estudios fueron hechos con niños, cuyos ojos todavía se estaban desarrollando, así que si quiere seguir leyendo bajo las cobijas con una linterna, probablemente no le causará problemas.
Claro que ahora que usted es lo suficientemente grande para decidir a qué hora se va a dormir, posiblemente no necesitará hacerlo.